El mecenas del matadero
Nosotros no escribíamos mucho, al menos no hasta que apareció Lánguido Romas, el propietario de un humilde matadero del pueblo, que empezó a pagarnos por escribir libelos contra sus compitedores. Viendo que aquello empezaba a funcionar nos pagó además por realizar fotografías artísticas de su matadero, prometiéndonos una gran suma de dinero junto a la publicación de un libro muy aseado con las fotos y respectivos comentarios poéticos sobre el sinsentido de la vida y las tópicas arengas del carpe diem. Fue tal el éxito de aquella empresa conjunta que el ayuntamiento tuvo que repartir ejemplares gratuitos de la publicación entre todos los habitantes. Lánguido Romas y su matadero iban creciendo en popularidad, no solo en la región nuestra, sino en toda la nación. Nosotros seguíamos con nuestras labores artísticas, eso sí, siempre con una condición. Todo el arte que produjésemos tendría que girar en torno a un tema: el matadero.
2 Pulsaciones:
Olá
Bonito blog, parabéns!
Voltarei com mais calma.
Um abraço,
Luís Portugal
Trabajando los sueños
del que ahí debajo
habla despacio
yo prefiero
que el matadero
sea sólo de borregos.
Un abrazo a los dos!
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