Reverberar
Yo era profesor. El dictado de aquel día empezaba así: Cuando los rayos del sol reverberaban en las aguas del mar… Pero un alumno de la primera fila alzó la mano nerviosamente y preguntó qué significaba el verbo reverberar. Yo me quedé pensando unos segundos, hasta que mi reflexión fue sacudida por el grito de otro estudiante sentado en los últimos pupitres de la clase que dijo: ¡Reverberar es lo que hace tu padre con tu madre todas las noches! Y así fue cómo Gustavito Martín, que era un cateto en lengua, fue uno de los mejores estudiantes de literatura de aquel curso.