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Browne

Calambres Exquisitos

Allí donde otros exponen su obra yo sólo pretendo mostrar mi espíritu. Vivir no es otra cosa que arder en preguntas. No concibo la obra al margen de la vida(Artaud)

sábado, 2 de junio de 2007

El acercamiento de la nariz al objetivo.


Yo todavía tengo trozos de corazón viajando en mi interior.
Llegan al pecho y entonces creen recomponerlo, pero se confunden
y me asfixian.
Entonces es cuando escribo en revistas para aficionados y fotografío a algunas personas
que ponen un hilillo de voz y sonríen tímidamente mientras les digo:
"mira hacia otro lado, hagamos de esto algo natural"
Es cuando salgo de bares y me emborracho y me pongo las gafas en una cafetería
y me cito con amigos que explican sus putas vidas
y tengo que escuchar, sonreír y aconsejar. Bailar
al son de la sociabilidad.
Es cuando necesito dormirme sobre un pecho ajeno y escuchar el latido de otro corazón
y morirme en su calor y en su desidia.
Levantarme tarde y abrir las ventanas, poner música en el reproductor
Y salir a la calle, caminar deprisa, como si la velocidad me eximiera
de hacerme preguntas, o mejor
de intentar contestarlas.
Entrar en librerías, leer poesía de pie, rápido. Con avidez.
Y creer en el futuro, tener, cierta esperanza.
Mientras me recojo el pelo y hago como que
algo me importa lo bastante
como para seguir, seguir, seguir.

2 Pulsaciones:

A las 2 de junio de 2007, 12:19 , Blogger Marisa Vidal ha dicho...

Groucho Marx decía que bebía para hacer a la gente su alrededor más interesante... Envidiable, creo que en ocasiones todos lo hacemos para ponerle emoción a la vida, pero sólo él tuvo cojones de decirlo y quedar como un puto prepotente. Lo era, pero a veces a mi me gustaría poderlo ser de esa forma, apolíticamente correcto Sabes en el fondo quizá fuera mucho menos ególatra que muchos de nosostros...Me gusta pensarlo así. La fotografía nunca me relaja ni la puedo sentir natural, igual que ahora no puedo sentir natural el frío del calor externo ajeno y sin embargo necesitado... Creo que me estoy convirtiendo en piedra.
El seguir del final repiquetea como una obsesión, como si fuera simplemente obligación, un mandato...Seguir, seguir, seguir... O dejarlo, por mis huevos!

 
A las 6 de junio de 2007, 21:28 , Anonymous Anónimo ha dicho...

¿Pero cómo puedes parir ese primer verso tan hermoso?
Marcelino cons.

 

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