art

Browne

Calambres Exquisitos

Allí donde otros exponen su obra yo sólo pretendo mostrar mi espíritu. Vivir no es otra cosa que arder en preguntas. No concibo la obra al margen de la vida(Artaud)

domingo, 10 de junio de 2007

Yo, solía querer despertarte. Una bandada de baldosas arrancadas, salió a mi encuentro justo enfrente del portal de tu casa. El olor, demasiado rancio después de una mirada en celo, o un despertador siniestro puesto a la hora equivocada, no dejaban lugar a dudas. Salir del anonimato de una vida de suelos limpios, de cenas para uno, de congelados y dentífrico con elixir para llegar a otra donde se estampan insectos. Una gran vida-parabrisas, una cama con edredón, lujos asiáticos, como aceites para masaje o delicadas pociones para la piel.
Salimos a la calle, tú con la cara lavada, el autobús que nunca cogeríamos desatándose justo al girar la esquina, espacio libre y el paso todavía elevado. (Mi ventana ausculta el sol. Tu pelo está limpio desde ayer. Todo lo que me salpica es hermoso, todo lo que me asfixia y me confunde. Toda la ingravidez posible, eso necesito, a base de cantos rodados, de mentiras ultravagantes.) Hacemos una radiografía a nuestro amor o vamos a comer a esa cafetería, que tiene las paredes de cristal. Tú ya no sonríes. Los balcones de las casas parecen a veces tan tristes, las luces encendidas a las siete y media, el huevo que bate la vecina de abajo antes de que empiece la película, todos esos tópicos son tan cansinos. Tardes que como muecas temblorosas, se asoman como cuando hacemos una broma inacertada.
¿Ya no me vas a agarrar del pelo?- se oye detrás de una pared amarilla.



Un sobrecogedor instante, me traigo y me llevo sobre el suelo sucio.
Éramos tan jóvenes, ¿te acuerdas, Marisol?
Cómo corríamos, y bajábamos el terraplén, y saltábamos el charco que era el río cerca de la fuente.
No estábamos bien después, con la muerte pisando nuestros talones, una muerte ficticia, que ponen ahí para el terror de los adolescentes. Y con las gafas de sol y los vestidos cortos y el olor a cloro. Todos nos querían.


A veces, cuando me siento aquí, tengo la sensación de poseer solo
PERSIANAS
De poder hablar solo de PERSIANAS
Cómo se filtra la luz, con qué intensidad, cual es el grado de oscuridad que permanece cuando las cierro, qué esconden, qué desvelan.
PERSIANAS.
Poemas que se suceden como rendijas
Detrás
De mi
Ventana






Todas las cosas se encogieron dentro de mi hace mucho tiempo
Ahora escribir es más difícil no dejo suelta esta capacidad, caundo me siento frente al teclado noto esa tensión dentro como un tira y afloja entre algo y yo. Quisiera poder ser como antes a ese respecto (y en realidad en tantos otros)


Tu sonrisa afeitada que se quebraba por las noches en un gemido largo o aquellas precisas fotocopias de las partituras, o el temible ronquido del perro que vigilaba la casa de al lado. Comíamos siempre entre las sábanas, dispuestos a quedarnos para siempre, sin conocer, muy bien, el significado de estas palabras.
El cielo se estiraba a borbotones entre las rendijas, y remoloneaba un profundo sentimiento de amor ajeno y alejado de una ciudad delicadamente horrible, que olisqueaba, por debajo de nuestra puerta, nuestros pies, buscando acaso un indicio en ellos, que dijera que, ibamos a volver, andando, rápidos, casi sin bolsas, a su barriga llena de eventos programados

0 Pulsaciones:

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Página principal


han venido