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Browne

Calambres Exquisitos

Allí donde otros exponen su obra yo sólo pretendo mostrar mi espíritu. Vivir no es otra cosa que arder en preguntas. No concibo la obra al margen de la vida(Artaud)

martes, 19 de febrero de 2008

Científico panameño logra aislar la molécula del arroz al horno

Uno o varios síntomas (el sujeto se identifica mediante siglas) y ya está lista la empanada. Para un neurótico puede ser importante planificar su día a día, ha de decidir con qué orden ejecuta las tareas, a la vez ridículas e imprescindibles de su vida cotidiana, no para corregir su trastorno, tal vez para sobrellevarlo. Si programa varias (sabe de antemano que podrá llevarlas a cabo) aunque si son pocas, cierta insatisfacción se apoderará de él al completarlas, y deberá idear nuevas excusas para no perpetrar un sinsentido tal, como domesticar un mosquito o lamer resina. Parte de la dificultad radica, precisamente, en decidir qué tiene sentido y qué, por el contrario es una chorrada, mal vista y, en ocasiones, socialmente reprochable, es decir, una pérdida de tiempo. Nota: esta cuestión exige un desarrollo profundo que no nos concierne ahora. El sujeto Y, por ejemplo detesta la música clásica, por eso esquivará amablemente toda invitación a la opera y, en el peor de los casos, estará tentado más por la autolisis que por el Rigoletto, ahora bien, pese a que Y, pueda ser y comportarse como un misántropo recalcitrante, lo cierto es que, férreas y casi invencibles convenciones podrán hacer de él (si no logra poner remedio antes) un infeliz y reprimido de imprevisibles consecuencias. No son infrecuentes las neurosis entre los escritores. Muy al contrario muchos de ellos han acabado sus días balbuceando en la barra de un bar, absorbidos por la composición de himnos autocompasivos y la adicción a la estricnina a tiempo completo. O decorando palacios de madera para aves marinas en peligro de extinción. Otros van a dormir al manicomio. Alguno incluso ha llegado a ser juzgado por atentar contra la moral y el orden público. El genio es prolífico, el neurótico también. No le queda otra. O sí pero no hay miel en todos los panales. De momento no hay subsidio ni sindicato. Antes se te podía aplicar la Ley de vagos y maleantes; aún hoy tiende a identificarse al poeta con una de las categorías anteriores, cuando no las dos, (junto a la desviación, depravación y obsesión sexual que toque), evidentemente. Yo prefiero pensar que el que no tiene algo en el coco es porque i) es un memo, ii) está muerto. Aunque de soberbia ha pecado más de uno y ha perdido sus fichas en el Casino Royal (donde las cartas se marcan, no con talco, no) y para crímenes discretos ya tenemos el cianuro oiga. Y el desierto de Nevada. No hay censo, ni recetas curativas, siquiera paliativas, toca apechugar, vivir bien, mal, como se pueda, amasar fortuna, a ser posible sin demasiado esfuerzo. Son muchas las dificultades y pocas las ayudas que otorga la Seguridad Social. De momento quedémonos con esta cita genial del mayor de los escritores desde Charles Bukowski, o sea Charles Bukowski: “ Repetí la frase

y serví más wisky”

Salut

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3 Pulsaciones:

A las 19 de febrero de 2008, 14:07 , Blogger safrika señorita ha dicho...

Artú muy buen texto. Identificacion total, el tema de la neurosis.. en fin, ya sabes... por lo demás... eso...

Y con sentido del humor.
Toma ya.

 
A las 19 de febrero de 2008, 14:58 , Blogger Nemo ha dicho...

Muy bueno malvado perro, parece que sabes de lo que hablas, todos tenemos nuestros vicios. Un abrazo amigo, a ver si pronto nos olemos los culos...
salud para la graciosa también

 
A las 19 de febrero de 2008, 15:28 , Blogger PERRO MALO ha dicho...

me acuerdo que hay un cena pendiente y apalabrada.
Lo de los culos me lo apunto también

 

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